Fuente :teodioray, pastillas, http://bit.ly/2jBvsYt

“Paratemol” para el corazón

Uno se pone a pensar. Piensa que piensa, en algo que no tiene sentido. Al final termina con la teja volada. Así. Ya nada. Básicamente porque uno no sale de ahí. Le da vueltas una y otra vez a lo mismo sin obtener nada más que el mismo resultado.

Hoy, por ejemplo, me quedé pensando, piensa que piensa en tus ojos, ¡benditos ojos que me vuelan la teja!. Trato de decirme: -oye, tranquilo viejo, despreocúpate que ya no te quiere. Ya la perdiste-

Pero qué va, uno es terco y sigue ahí, estancado en esos ojos grandes y brillantes, como el mismo sol.

Me acuerdo que le decía: -por esos ojos yo me voy hasta la luna, y a mi regreso, te traigo de recuerdo una piedrita en forma de corazón-.

Pero qué va, a veces uno es bien cobarde y no es capaz ni de ir al “super”. Eso es lo que me vuela la teja, lo que pudo ser pero no fue.

Y luego viene el dolor en el pecho, uno de esos que crees te va a matar, un dolor difícil.

Te metes un montón de pastillas, de esas de “paratemol” o como se llamen; pero ese dolor es en el pecho y no te lo quita ni la morfina. Eso es amor, o eso te dicen, el caso es que duela lo que duela, no piensas en nada más.

Te quejas, lloras, saltas, gritas… pero que va, el dolor sigue ahí. Tratas de distraerte. ¡Ah, que mierda! No te puedes concentrar en nada. Eso sigue ahí (piensa que piensa), pero ya no en sus ojos sino en su sonrisa (ya nada, es peor). Sonrisa embrujadora, que te quita hasta los dolores en el pecho. ¡Sí! Más fuerte que la morfina y el paratemol, una sonrisa poderosa. Pero ¡qué va!, eso ya no sirve porque esa sonrisa es de otro.

Y uno ahí, piensa que piensa en huevadas (para variar). Paulatinamente te acostumbras al dolor; fácil, suave, es cuestión de tiempo, pero pasa.

-Ya-, piensas (ahí piensa que piensa), pero qué va, ya no te duele (o eso es lo que te haces creer), porque de verdad ¡qué va!, siempre duele que la mujer que amas,  la misma que ya no te quiere ver ni en pintura, sonría más bonito que todas, o eso te parece, y por eso te quedas pensado (piensa que piensa) en ella.

-Yo te aconsejo que no te rompas el mate con eso viejo, no vaya a ser que termines como yo, ahí con la cabeza bien rayada de tanto estar piensa que piensa y con el pecho hecho trapo-.

Por ahí dicen que es por el corazón roto, pero, qué va. Yo creo que es porque se te atraviesa un trocito de amor, y cagado, -eso ni con cirugía pasa-, dijo el doctor.