Fuente :Pretextos, Teléfono http://bit.ly/2jWBoeK

Me permitirías mujer…

Charlaba con ella, pero la sentía distante. Tan solo me saludó y enseguida lo supe.

Antes que pronunciara una sola palabra, con mucho temor le dije:

¿Me permitirías bailar contigo y besar una vez más, en mis sueños, tus hermosos labios, antes que las ansias me carcoman por dentro?

Esas que me carcomen como hormigas, que arrancan de mi sangrientos pedazos de soledad desesperada de un recuerdo vano del sabor amargo de la felicidad.

Felicidad de aquel momento efímero en el que fuiste mía.

Y robé un beso a tu inocencia.

Maldita inocencia de un ayer perdido en el sin fin de recuerdos amargos que destruyen el corto momento de alegría que tengo junto a ti.

Esa alegría que algún día me acompañó pero que ahora es solo un enemigo más, uno tan fuerte que ni la propia soledad puede ahuyentar.

La ciudad me envuelve entre sus redes, tu imagen se aleja de mi mente como un ave que vuela hacia el sur por el horizonte, y siento ganas de llorar.

La tristeza es ahora mi nueva compañera.

Los recuerdos son solo un espacio al cual viajo constantemente, tratando de encontrarte.

Y en ese viaje tan tormentoso, en el que a cada momento encuentro insignificantes pedazos de lo que fue nuestro amor, miro los rostros de toda la gente con la que compartimos, recorro todos los lugares donde estuvimos, y encuentro las pistas para descifrar la razón de nuestro olvido.

Ese recuerdo que tarde o temprano producirá un dolor inmenso en mi corazón y ocasionará una ruptura irreparable del mismo, porque si yo te amé, lo hice con todo mi corazón, y si algún día lo vuelvo a hacer con otra persona será por pedazos pequeños que lograré reconstruir de este corazón destrozado por un amor no correspondido.

Antes de terminar de decirle todo lo que tenía dentro de mi, sonó el teléfono.

Era ella…..