EL MI(NI)STERIO DE SALUD

El otro día me puse a buscar a “Salud”. Llegué a la conclusión de que podría estar debajo de una roca, quizá a la sombra de unas acacias, o tal vez agarrada de la cola de una exótica mariposa; sí, ahí debe encontrarse Salud, porque es más que seguro que en los dispensarios, centros, u hospitales, mal llamados casas de salud, no se encuentra. Seguramente es muy “patacaliente” la “bonitica”, que no para ni en su casa.

Empecé preguntando a los médicos rurales, seguro ellos sabían dónde encontrarla, pero todos a quienes cuestioné, “se hicieron los locos” mientras llenaban matrices y degustaban un sabroso pan con cola, lejos de su casa por supuesto. Uno me dijo que le parece que se fue a buscar los medicamentos e insumos faltantes en el primer nivel, pero no estaba seguro. Pedí permiso para ver si salud no se había escabullido entre sus matrices, pero ahí solo había datos errados, redundantes e inútiles.

Le pregunté también al Médico del Barrio si sabía dónde se encontraba salud. Me dijo que él también la buscaba, pero con paciente por visitar, el tiempo era corto para buscarla. Lueguito empezó a llover, y el ‘doctorcito’ corrió en busca de refugio; creo, no quería que se moje el chaleco ese que dice MSP que para variar, él mismo compró.

Entre idas y venidas, escuche eso del “Trato por un buen trato”, me dije a mi mismo, tal vez ahí, en el buen trato podría encontrar a salud, sin embargo, cuando fui a buscarla me dijeron que era demasiado tarde, se marchó en el momento en el que los pacientes empezaron a insultar al único médico del centro de salud  por no atender rápido.

Definitivamente, Salud no estaba en el primer nivel de atención. Fui entonces al segundo nivel, -seguro está donde más la necesitan- pensé, así que fui al servicio de emergencia. El lugar estaba aglomerado con pacientes que no necesitaban ese tipo de atención. Me pareció difícil que entre tanta gente Salud estuviera ahí, de todos modos, tenìa que preguntar. Apareció un individuo con ojeras, mal aliento, y claramente deshidratado, me sorprendí que a ese pobre individuo no le hayan puesto ni un “suerito” en la condición que se encontraba, me sorprendí más aún cuando me dijo que era el residente que se encontraba postguardia. Le pregunté si había visto a Salud por ahí, dijo haberla visto, pero el cansancio era tal que le impedía recordar hacia donde se había ido. Me despedí agradecido de no estar en los zapatos de ese pobre hombre.

-Esta Salud seguro se fué al tercer nivel- pensé, -en los grandes hospitales debe encontrarse-. Intenté ingresar a uno de esos hospitales para buscarla me dijeron que debía agendar un turno, me remitieron con una señorita muy amable, muy amable con la persona que chateaba en su celular porque se tardó en “pararme bola”. Luego de tanto insistir, me “ayudó” con una cita en 3 meses. Agradecí por la ayuda, consciente que Salud no me iba a esperar tanto tiempo.

Acudí entonces con los “expertos”. Fui a planta central del Ministerio de Salud Pública. Al inicio no me quisieron atender porque estaban muy ocupados copiando “Guías de Prácticas Clínicas” y “políticas de salud” de otros países, inventándose que son los mejores en el mundo. Los fastidié tanto que accedieron a hablar conmigo. Formulé la pregunta que vine haciendo desde hace rato, y al parecer, ahí casi nadie le había visto y menos  escuchado de ella. Unos pocos afirmaban ser amigos íntimos y conocerla al revés y al derecho, pero no sabían dónde estaba, ni cómo encontrarla, sin duda su paradero se convirtió en el ‘misterio  de salud’

Cansado luego de esa ardua búsqueda, emprendí mi camino a casa. Llegué a la conclusión de que podría estar debajo de una roca, quizá a la sombra de unas acacias, o tal vez agarrada de la cola de una exótica mariposa. Lejos de políticas absurdas y del maltrato en contra de profesionales de la salud y pacientes, ahí donde la consulta se centra en el usuario y no en la recolección de datos, ahí donde existen los insumos y medicamentos necesarios y no se explota al médico en formación. Lastimosamente, ese lugar es un sueño aún, pues no sé dónde se encuentra. Espero de todo corazón, encontrarlo algún día.