Un pequeño ser humano.
By Jaime Pallo Espinoza Posted in z1 on Julio 29, 2018 0 Comments

No era el mejor momento para hacerlo. Sin embargo, le fue imposible evitar que tantos recuerdos inundaran su cabeza.

¿Cómo podía olvidar su primera mascota? Aquel perrito negrito y enano con el cual jugaba en los charcos de agua lluvia. Le acompañó con sus patitas negras muchas tardes de su infancia y se despidió cuando entre sus brazos inspiró su último aliento luego de doce años.

Luego, revoloteando en su cabeza, llegó el recuerdo de su primer amor. Aquella muchacha de cabellos dorados cuyo resplandor competía con mismo sol ecuatorial a medio día en verano. Y, oh, sus ojos verdes que albergaban tanta vida como este planeta. Pero no todo era perfecto en ese recuerdo. El rechazo de la misma le causó una sensación de puñalada en el pecho como la vez primera.

Tras ese sin sabor vinieron recuerdos menos placenteros como la muerte de su abuelo, o el año que pasó desempleado y casi en la indigencia.

No era el momento para hacerlo, sin embargo, uno no decide cuando recordar algo. El rememorar dichos eventos le sirvió para percatarse de que simplemente era un pequeño ser humano.

Un “¡Señor Presidente!” lo trajo nuevamente al mundo. De manera serena abrió el maletín, ingreso los códigos como si en un piano entonara la más grande obra alguna vez compuesta. Sesenta bips pasaron antes del despegue del misil con la cabeza nuclear. Cuarenta minutos después se confirmó que el blanco había sido impactado. Una sonrisa invadió el rostro de este pequeño ser humano.



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