La sociedad idiota III: ¡No quiero ser idiota solo!
By Jaime Pallo Espinoza Posted in Filosofía, z2 on Diciembre 21, 2017 0 Comments

A nadie le gusta estar solo, y mucho menos a los idiotas. Estos prefieren estar en colectivos. Sin embargo, tienen una ventaja, si no encuentran un idiota por ahí para hacerles compañía pueden convertir a cualquiera del montón. Y no solo lo digo basado en experiencia empírica, existen estudios que lo han demostrado.

Los adolescentes han sido principalmente evaluados, muchos estudios han mostrado que estos son influenciables por actitudes dañinas de sus pares tales como el consumo de alcohol o del tabaco. También se ha expuesto lo influenciables que son los universitarios, pero no solo por sus pares, si no por historias. Sí, solo historias. Markus Appel, realizó un estudio, en donde previo a una prueba de desempeño intelectual se les entregó a un grupo de estudiantes universitarios una lectura de un jugador de football americano bravucón, alcohólico, e idiota o una lectura sobre Einstein; el grupo de estudiantes que recibió la lectura del jugador de football logró una puntuación considerablemente menor que la contraparte que leyó sobre Einstein. Adquirieron el estado cognitivo de la persona sobre quien leían.

La verdad es que no solo los adolescentes, ni los estudiantes son influenciados por estímulos externos. Inconscientemente todos lo somos, quizá, como una medida adaptativa de sobrevivencia, ya que entre mejor nos adaptemos al entorno, a nuestro entorno idiota, mejor son las recompensas sociales.

Cualquiera pensaría que la formación y el desarrollo profesional de una persona sería un protector ante la idiotez, sin embargo, no. Me he topado con colegas en formación (medicina) que creen que “Fuxion” es el santo grial y tratan de convencerme y convencerse (al menos eso espero) de que ayudarán a alguien y al mismo tiempo harán dinero con esos productos. Muchos dirán que solo era un estudiante y era fácilmente influenciable, o quizá que su situación económica lo llevo a eso, pero estoy seguro que no.

En otro caso una emergencióloga de un hospital de tercer nivel de la ciudad de Quito, me indicaba que solo y únicamente los humanos pueden dar RCP (Resucitación Cardio Pulmonar), porque transmitimos nuestra energía con nuestras manos, algo que una máquina no logrará jamás. No solo me sorprendía que pensara eso una profesional con título de cuarto nivel, también me horrorizaba que no estaba al tanto en los avances tecnológicos de medicina, ya que sí existen equipos autónomos que realizan RCP.

Además, en un centro de medicina deportiva en la ciudad de Quito el terapista físico y el médico deportólogo recomendaban factores de transferencia (que supuesta mente sirven para tratar: desde resfriado hasta el cáncer) para regenerar cartílago, cosa totalmente falsa. La pregunta es, si ahí primaba la idiotez o la falta de ética, quizá era la ausencia de la una y el exceso de la otra.

En fin, donde hay un idiota hay otro más. Estos se multiplican. El problema es, como dijo Facundo Cabral: “Le tengo mucho miedo a los pendejos, porque son muchos y pueden elegir un presidente” Lamentablemente estamos a merced de su idiotez.



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