La sociedad idiota I
By Jaime Pallo Espinoza Posted in Filosofía, z1 on Noviembre 22, 2017 0 Comments

Actualmente la sociedad se encuentra fragmentada en múltiples colectivos heterogéneos, con características propias, que les permiten tener un nicho dentro de la enredada dinámica social. Sin embargo, sin importar estas diferencias todas las personas tenemos una característica en común: somos idiotas.

Ser idiota no representa un problema como tal, pues hemos cargado a cuestas con esta “cualidad” desde los albores de la humanidad y aún así hemos logrado salir adelante. El problema radica en que antes lográbamos, en su mayor parte reprimirla o al menos disimularla. La ausencia de medios de comunicación masivos, como el internet, nos permitió ser idiotas de manera individual y privada, evitando la contaminación del colectivo, algo que ahora gracias a la globalización ya no es posible.

La presencia del internet y redes sociales en nuestra posmodernidad nos ha demostrado algo que antes no se nos hubiera ocurrido: ¡La idiotez es contagiosa! Y es que no hace falta más que una manzana podrida en la canasta para que contamine al resto.

Lo preocupante de todo esto es que quienes nos vemos afectados, en su mayoría, pertenecemos a una población joven, teniendo que lidiar con los problemas que nos han heredado nuestros padres.

La negligencia (o ignorancia) de la generación pasada que falló al readecuar el sistema educativo para que vaya de la mano con el desarrollo tecnológico y la globalización, ha permitido que la generación actual se encuentre abrumada por un bombardeo constante de información, lastimosamente sufrimos de la incapacidad de manejarla. Es así como en una era donde el acceso a la información es extremadamente fácil, y en teoría le permite al ser humano autoeducarse en cualquier tema, muchas personas eligen ser idiotas. Lo peor del caso es que sienten que esa idiotez no está mal, al contrario, muchos se jactan y se sienten orgullosos de la misma. Y es aquí donde empieza el horror, pues no importa cuánto queramos iluminar a estos idiotas actuales, seguirán creyendo firmemente en lo que han decidido creer sin importar los hechos, ni la evidencia.

¿Acaso no se han encontrado a un ferviente creyente del autismo debido a las vacunas?, ¿A un retractor de los transgénicos?, ¿Alguien que cree en la homeopatía, en la parapsicología, la tierra plana, los ovnis, jebus, el yeti o cualquier otro bulo de moda?.

La incapacidad para discernir entre información falsa y verídica, la estulticia de esta generación, y la facilidad con la que se propagan esas ideas han permitido que la idiotez brote a flor de piel. Lo cierto es que, aunque muchas de estas falacias pueden parecer inofensivas, algunas representan un gran problema para la sociedad.



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