¿A qué altura está tu barómetro?

Hoy fueron 35,5 millones de dólares, para ser exactos, por el caso Odebrecht.

Ayer, la palanquita en el puesto.

Más tarde el amarre con el policía municipal para evitar la multa; pero el escándalo son los 35,5 millones, nada que hacer.

Un corrupto jamás está solo, siempre tiene un cómplice. Para que exista un soborno se necesita de dos o más implicados. Solo como ejemplo, hasta el 2015 existían 2504 agentes de tránsito y en el mismo año se recaudó 6,8 millones en multas. Cada agente ha recaudado mensualmente dos infracciones de USD 112,5 por irrespetar las señales de tránsito.

A pesar de los estrictos procesos de selección de agentes civiles de tránsito, digamos que el 0,005 % (menos del 1%) son corruptos, asumiendo que aceptan llegar acuerdos con los infractores con beneficios económicos, es decir se encuentran en las filas de la Agencia Municipal de tránsito 13 agentes de “la vida fácil”, quienes fueron acreedores de 3250 USD mensuales, 39000 USD al año de manera ilícita.  Esto, por supuesto, supera la ficción, pues hay que tomar en cuenta el carácter ético y moral de las autoridades municipales; acogiendo las palabras del presidente Lenin Moreno: “un gobernante debe comportarse, como espera que se comporten sus ciudadanos”. Ahora se entiende el por que de la desaparición del proyecto  “Quito Honesto”, o en el mejor de los casos por qué no se ha dado el suficiente eco en la actualidad, sobre dicha iniciativa.

No pretendo justificar la corrupción gestada en el gobierno de la Revolución Ciudadana comparándola con las irregularidades que presenta la actual administración del Municipio de Quito. La corrupción se expresa por varios factores, no solo por el pasar del tiempo en el poder como muchos afirman, sino también por representantes viciados y bajo sospecha de prácticas poco éticas. Tenemos por ejemplo a la Administración de Rodas, que a pesar de ser una figura nueva en la arena política, se rodeó de personajes con “ética cuestionada” como Antonio Ricaurte y su escándalo con Carla Cevallos, o su estrecho vínculo con Andrés Páez cuestionado por fraude al fisco por falsificación de facturas. Estos representantes políticos, perteneciente al mismo movimiento político del alcalde y no hicieron más que generar desconfianza y dar paso a investigaciones con el fin de sacar a la luz pública varios escándalos más.

El hombre a lo largo de su historia ha sido traicionado, y ha traicionado con el único fin de sobresalir y obtener un beneficio propio, podríamos decir entonces que, la naturaleza de la corrupción se basa en la traición a la fe pública por parte de las autoridades con los bienes que les fueron confiados. Escandalizarse por 35,5 millones de USD es totalmente natural, al ser una cifra irracional, casi inimaginable para “el ciudadano de a pié”. ¿Por qué entonces “toleramos” esos 40 mil USD y en ocasiones hasta incentivamos para que se siga delinquiendo de esa manera? ¡Qué irracionalidad ciudadana!

Es justo indignarse y deberíamos exigir que se sancione con todo el rigor de la ley a los que han traicionado la fe pública, pero también hay que tomar conciencia de que la indignación no debe ser un elemento inmovilizador para el proyecto ciudadano en cuestión.

Creo firmemente en que la sociedad debe escandalizarse e indignarse por el acto en sí mismo, por la traición a sus propios ideales y a los ideales de la sociedad. El monto es simplemente el barómetro al que sometes tu integridad para ser traicionado.